Foro Por la memoria del Campo de Gibraltar

El duelo de toda la sociedad
Identificadas 13 de las 28 personas cuyos restos se exhumaron en 2012 de las fosas del Marrufo, en Jerez
Recuperada la identidad de trece de las veintiocho personas cuyos restos fueron exhumados en las fosas del Marrufo
Recuperada la identidad de 13 de las 28 personas cuyos restos fueron exhumados en las fosas del Marrufo
Identificadas 13 personas cuyos restos fueron exhumados en el Marrufo
Los crímenes del Marrufo también llegarán a Argentina
Identificadas 13 de las 28 personas exhumadas en las fosas del Marrufo
La ‘fosa de las mujeres’ de Grazalema y el valle de la Sauceda, declarados lugares de memoria histórica por la Junta de Andalucía
Encontrados en algunos casos coincidencias en los perfiles géneticos entre familiares ubriqueños de víctimas y los restos oseos del Marrufo
Julia Hidalgo y Paco Lobatón no olvidan los golpes de ‘Billy el Niño’: “Nos conocía a todos”

La presentación de Un sueño contra tiempo y marea, libro de José Ortega, abre un nuevo ciclo de actividades en la Casa de la Memoria

El Foro por la Memoria del Campo de Gibraltar ha organizado para el próximo viernes, 19 de octubre, en la Casa de la Memoria La Sauceda la presentación del libro  Un sueño contra tiempo y marea, obra de José Ortega Ortega, militante y ex dirigente de Comisiones Obreras en Guadiaro y ex concejal del PCE en San Roque. Ortega ha hecho un libro de memorias en el que cuenta el origen humilde de su familia, la lucha de su padre en el Ejército de la República y su paso posterior por los campos de concentración franquistas. Ortega evoca sus propios pinitos en la lucha sindical clandestina y no se olvida de su detención, tortura e ingreso en prisión el mismo año que murió Franco. Ortega también reflexiona sobre la transición y las luchas actuales. El libro, que ya se presentó en Guadiaro con la presencia de numeroso público que abarrotó la biblioteca municipal, está prologado por Francisco González Deleito y Andrés Vázquez de Sola.

La presentación de este libro va a ser una de las muchas actividades que el foro ha organizado para este otoño-invierno en la Casa de la Memoria. Los alumnos de un instituto de Gibraltar visitarán el día 24 la Casa de la Memoria y también La Sauceda acompañados por un miembro del foro. Ésta será la primera visita escolar de un curso en el que la casa espera seguir recibiendo a los estudiantes de las distintas localidades de la comarca y la provincia. Tres días después, el sábado 27, la periodista poetisa y escritora Rosario Pérez Villanueva presentará en la casa su primera novela, titulada Las fronteras de la memoria. Este acto será el sábado 27 a partir de las 19.30 horas. Será la primera vez que en la Casa de la Memoria se presente un libro de ficción, pues hasta la fecha todos los que se han presentado son ensayos o libros de historia e investigaciones sobre la guerra y el genocidio franquista.  Las fronteras de la memoria es la primera novela que escribe la periodista linense, pero una novela sobre el trasfondo histórico de lo sucedido en el Campo de Gibraltar en el siglo XX y parte del XXI. Su protagonista es una especie de alter ego de la propia escritora, pues, como ella, el personaje principal, Daniela de la Torre, es una periodista que, a punto de cumplir los cuarenta, se queda sin trabajo y al volver a su ciudad natal se ve obligada a cuidar de su abuela Vicenta, ingresada en un geriátrico y enferma de Alzhéimer. El reencuentro con la anciana, que empieza a contarle la historia de un antiguo amor, despierta en ella la curiosidad por los sucesos que sacudieron el Campo de Gibraltar en los primeros días de la guerra de 1936-39. Y ese interés de la protagonista por la vida de su abuela y los acontecimientos de la época va aumentando al tiempo que ella misma empieza a hacerse preguntas para las que no se atreve a encontrar respuestas.

   

Buena parte de otras actividades previstas en la Casa de la Memoria se concentra entre los días 13 y 18 de noviembre,  en los que se celebrará el segundo aniversario de la casa. El foro tiene previsto hacer un homenaje a Carlos Perales, investigador y responsable de memoria histórica en la ejecutiva del PSOE andaluz hasta su fallecimiento el verano pasado. Además ha organizado un encuentro de historiadores e investigadores de la memoria para el sábado 17 de noviembre en el que el historiador Fernando Sígler va a explicar qué contienen y cómo están ordenados los archivos de la casa. Esta semana la completarán la proyección del  documental Gibraltar 1936, un homenaje a supervivientes del éxodo de Málaga a Almería por la carretera de la costa y un acto de agradecimiento al pueblo gibraltareño por la acogida que dio a quienes huyeron en 1936 del terror franquista.  El mes se cerrará con la presentación del libro Entre alambradas y exilios. Sangrías de las Españas y terapias de Vichy, de José María Naharro-Calderón. Este acto se celebrará el viernes 30 a partir de las 19.30 horas. El autor será presentado por el escritor y pintor Juan Gómez Macías. Naharro-Calderón es profesor en la Universidad de Maryland, Estados Unidos. Es especialista en estudios del exilio y entre sus publicaciones destacan también Exilio de las Españas 1939 en las Américas, o De exilios, interexilios y sus literaturas

 

Una sociedad verdaderamente democrática no puede permitir homenajes ni lugares de culto de genocidas y dictadores

La Asociación de Familiares de Represaliados por el Franquismo en La Sauceda y El Marrufo (Afresama) y el Foro por la Memoria del Campo de Gibraltar queremos manifestar:

-Ningún genocida puede tener un monumento en una sociedad sana y democrática. Los restos de Franco, José Antonio y demás autores intelectuales y materiales del genocidio contra el pueblo español no pueden descansar en un lugar público convertido en homenaje permanente al fascismo y sus terribles consecuencias.

-Quienes predican que hay que amar al prójimo y poner la otra mejilla frente al agresor no pueden permitir que sus símbolos amparen a los responsables de una guerra contra el pueblo español que costó la vida a más de un millón de personas, el exilio de más de medio millón y el fusilamiento o la cárcel para centenares de miles de hombres y mujeres inocentes.

-Sabemos los nombres y apellidos de unas seiscientas personas que fueron fusiladas en el Campo de Gibraltar por los sublevados contra la democracia española. Aquí no hubo guerra, sólo una represión feroz y cruel contra una población civil indefensa perpetrada según el plan de los militares traidores al pueblo que en Andalucía asesinaron a unas 60.000 personas inocentes en las tapias de los cementerios o en las cunetas de las carreteras. Los historiadores aseguran que esa cifra de 600 desaparecidos hay que multiplicarla al menos por tres para saber cuantas personas fueron realmente asesinadas. La mayoría de los fusilamientos los cometieron los fascistas al principio de la guerra sin juicio previo, sin ninguna instrucción policial y no hay rastro documental de buena parte de ellos. Sólo en Algeciras, que en 1936 tenía 22.000 habitantes, los fascistas fusilaron a más de 300 personas. En La Línea, sólo en un día, el 19 de julio, las tropas sublevadas asesinaron a más de cien personas junto al cuartel de Ballesteros.

 -Nos sentimos profundamente ofendidos, agraviados e indignados por la proliferación estos días en la televisión, las radios y los periódicos de comentaristas y tertulianos que defienden abiertamente a los genocidas y el genocidio. ¿Se imaginan ustedes qué podrían sentir las familias de Miguel Ángel Blanco o de Ernest Lluch si cada vez que alguien fuese a hablar en la tele del aniversario de los atentados de Hipercor aparecieran miembros de ETA o HB defendiendo los atentados y la lucha armada? Pues eso es lo que sentimos nosotros todos estos días. Un asco tremendo  y un dolor sin consuelo. Con la diferencia de que los asesinos de nuestros padres y abuelos no fueron sometidos a juicio, no pagaron por sus crímenes y encima han gozado y gozan de impunidad y respetabilidad para una parte de la sociedad que siguen sin romper con el franquismo. 

-El juez Garzón le puso nombre a 115.000 personas asesinadas por las huestes franquistas cuyos restos siguen esparcidos por las cunetas y fosas comunes de los cementerios de toda España.  Cualquier Estado civilizado y democrático haría lo mínimo: Ordenar una investigación judicial, hallar los restos mortales de todos ellos, devolvérselos a sus familias, poner nombre y apellidos  a los culpables de tanto crimen, juzgarlos y reparar el daño sufrido por las víctimas. Pero amparado por un aparato judicial en gran parte heredero del franquismo, los jueces se han escudado en la Ley de Amnistía de 1977 para decir que los crímenes de los funcionarios, militares, policías y dirigentes del franquismo están perdonados, y que por eso no hay nada que investigar ni fosas que descubrir. Europa, la ONU, y todos los organismos internacionales de derechos humanos no paran de ponerle la cara colorada al Gobierno español. Los crímenes de genocidio, los crímenes contra la humanidad nunca prescriben. Es obligación del Estado investigarlos y reparar a las víctimas o sus familiares. Afresama y el Foro pusieron una denuncia en el juzgado de Jerez cuando aparecieron los restos de los 28 fusilados del Marrufo. Pero el juez decretó el archivo de la causa. Nuestra abogada presentó el pertinente recurso, también rechazado. Luego entregamos toda la documentación sobre La Sauceda y el Marrufo y la de los 600 asesinados en el Campo de Gibraltar al Grupo de Trabajo de la ONU sobre Desapariciones Forzosas e Involuntarias y a los abogados de la querella presentada en Argentina contra los criminales franquistas que investiga la jueza María Servini. 

   

-Nos gustaría pensar que en España hay jueces a los que se les cae la cara de vergüenza viendo cómo tiene que venir una jueza de otro país a hacer su trabajo. Nosotros alentamos y apoyamos con todas nuestras fuerzas la acción de la jueza Servini y de cualquier otra instancia internacional que colabore en romper la impunidad del franquismo. La razón, el derecho natural y los principios más elementales de la justicia nos asisten. Esperamos que el nuevo Gobierno de España no se limite solo a sacar los restos de Franco del valle de Cuelgamuros, clausure los monumentos de exaltación al fascismo y elimine toda la simbología franquista que aún existe en este país.

-Y esperamos que se anulen las condenas dictadas por los tribunales franquistas contra nuestros padres, madres, abuelos y abuelas. Los traidores al pueblo español juzgaron y condenaron por rebelión a quienes sólo habían permanecido fieles al orden constitucional. La justicia al revés. Los traidores juzgando y condenando a los traicionados. El Estado español debe devolver a nuestros familiares el buen nombre que jamás han perdido en nuestras conciencias. Blas Infante, un notario de pueblo defensor de los jornaleros y los trabajadores, fue asesinado por un pelotón de fusilamientos compuesto por falangistas. Sus restos mortales yacen aún en una de las fosas comunes del cementerio de Sevilla junto a los de otros cuatro mil asesinados. En 1940, Blas Infante, cuando llevaba cuatro años muerto, fue condenado por rebelión y a su familia se le impuso una multa de 20.000 pesetas de las de entonces. Andalucía necesita reparar esta aberración. Los andaluces necesitamos recuperar los restos de Blas Infante, los de sus compañeros de fosa y los de las 60.000 personas asesinadas por los franquistas. Necesitamos saber quiénes y cómo los asesinaron y necesitamos que el Estado heredero asuma su responsabilidad, anule las sentencias contra las víctimas y condene a los culpables de su asesinato. Y si alguien  (Ejército, Guardia Civil, Iglesia católica, Tribunal Supremo, o presidente de Gobierno) pide perdón por tanto crimen y tanta infamia, mucho mejor.

 

Exposición Itinerante

Asociación de Familiares represaliados por el Franquismo en la Sauceda y el Marrufo

En la Memoria

con Francisca Lobato Domínguez


Francisca Lobato Domínguez era una niña de siete años que vivía con sus padres y sus dos hermanos en un paraje entre Jimena y La Sauceda cuando estalló la guerra.

Su padre, Roque Lobato Gutiérrez, fue ejecutado por las tropas franquistas al poco de tomar el poblado de La Sauceda. Allí, cerca de la ermita, fue enterrado clandestinamente por sus verdugos. Su mujer y sus hijos fueron conducidos, junto al resto de la población del valle, al cortijo del Marrufo, donde permanecieron detenidos.

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